Metalmecánica en crisis: de 40.000 a 3.000 empleados en Mendoza

En los 80, había 40.000 empleos relacionados a la industria metalmecánica; en 2003, bajó a apenas 3.000. Entrevista al presidente de Asinmet.

Por Christian Sanz – Mendoza PostJulio Totero Entrevista

A fines de julio de este año, la Universidad Nacional de Cuyo impulsó la elaboración de una encuesta destinada a las empresas del sector metalmecánico con potencial exportador.

¿El motivo? Según consignó oportunamente esa casa de estudios, “identificar de una forma integral, la oferta exportable de bienes de capital producidos por las pymes de la industria metalmecánica mendocina, basándonos en un conocimiento acabado de la capacidad instalada y los avances tecnológicos en los cuales se apoyan las empresas mendocinas a la hora de producir estos componentes, estimando un volumen aproximado de producción y especificando el grado tecnológico de cada componente”.

Actualmente, siempre según la UNCuyo, el 80% de las exportaciones de la metalmecánica mendocina tienen como destino Sudamérica, “por lo cual es necesario no sólo ampliar las exportaciones actuales, si no también mantener las operaciones logradas hasta el momento”.

En ese contexto, esa casa de estudios intenta conocer cuál es la situación de la industria local en cuanto a tecnología instalada y compararla con la que poseen los países que están ubicando sus productos en la región.

La idea no es nada desacertada si se tiene en cuenta que en los años 80 la actividad metalmecánica despuntó en la provincia para luego agonizar y casi perecer.

“Fue el momento de mayor crecimiento, hasta finales de los 80; luego empezó la crisis a partir de los años 91, 92, 93 y 94”, aseguró al Post Julio Totero, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet).

-¿Cuándo empezó a ser importante la actividad metalmecánica en Mendoza?

-Hace mucho tiempo. Hay un libro muy piola que habla sobre los 100 años de metalmecánica mendocina. En realidad son ciento y pico, lo escribió un profesor de la UBA en el año 2004.

-Uno conoce la historia más reciente, la de los 70, cuando puntuales familias despuntaron con la metalmecánica…

-Sí, fue una época importante, la de los Russell, los Arquímedes Rossi, los Frattino, Cóndor, Gasquet Sudamericana, etc. Empresas que murieron en los 90.

-Sin embargo, hoy hay un repunte de la actividad…

-Sí, pero no es un repunte como en los viejos tiempos. Ninguna empresa llegó a ser tan importante como lo que fueron aquellas de los 70.

-¿Cómo nacen esas nuevas empresas?

-Luego de la quiebra de tantas firmas, los cientos de trabajadores que se quedaron sin trabajo formaron su propio emprendimiento en la provincia. A partir de ahí, te puedo nombrar decenas de empresas que se formaron. Obviamente en su mínima expresión. Así aparecen De Blasi, Fadel, MA industrial y otras. Empresas que hoy están en plena actividad.

-¿Puede haber un repunte de la metalmecánica en Mendoza?

-Sí, claro. Tené en cuenta que los emprendedores de esa época eran tipos que sabían mucho del oficio, pero no tienen las herramientas tecnológicas que tienen las generaciones actuales. Hoy hay una muy buena capacidad en estas segundas generaciones.

-No obstante, el mundo se ha vuelto más competitivo a este respecto…

-Sí, seguro, hoy es más difícil avanzar en el mundo. Yo mismo tengo problemas para competir con otras empresas, pero por un problema de escala, no de tecnología.

-También está el tema del financiamiento, ¿o no?

-En algunos mercados es más imprescindible que en otros. Para nosotros, el que financia es el mismo proveedor. Allí nos vemos en un problema porque si bien hay financiamiento, es carísimo. Para otros negocios, como la minería o el petróleo te financian tus propios clientes. En el mercado agrícola industrial es más difícil.

-¿Cómo lo viven ustedes hoy?

-Simple, hoy nosotros tenemos que salir a financiar a Peñaflor, a Arcor, La Campagnola. Diferente es lo que sucede con grandes empresas. Por ejemplo, cuando cierro un contrato con una petrolera, con YPF por ejemplo, me pagan a 30 días.

-Tenemos en claro que los 90 mataron la metalmecánica, pero ¿qué es lo que complicó la industria concretamente?

-Fue la liberación irrestricta del menemismo, por un lado, y por el tema del mercado europeo que salió al mundo a vender todo lo que tenía, con 5 años de gracia y demás. Es por eso que sobrevivió Enrique Pescarmona, porque estaba en el sector energético.

-En un rato hablamos de Pescarmona, ¿cuánta gente está relacionada el sector metalmecánico en Mendoza?

-Mendoza llegó a tener 40 mil trabajadores metalúrgicos en los años 80. Lorenzo Miguel llegó a festejar el afiliado 500 mil en el país. Luego, en el 2001 bajamos a 3.000, de los cuales 900 eran de Pescarmona.

-Ok, hablemos de Pescarmona. ¿Cómo logró subsistir cuando todos cayeron como naipes?

-Pescarmona es un caso aparte. Es el único que queda después de la debacle, un poco porque supo leer bien los tiempos, se prendió con el gobierno. Más allá de eso, te digo una cosa: ojalá que hubiera 10 Pescarmonas en la provincia.

-¿Qué tan complicado está Pescarmona hoy?

-La complicación es real, Pescarmona tiene mil y pico de trabajadores que mantener y poco trabajo. Su empresa debería facturar mil millones de dólares al año. Sin embargo, tiene un agujero importante.

-¿Por qué llegaron a esta situación?

-Porque sobrevaluaron algunos negocios, como lo de Brasil.

-Y Venezuela…

-Lo de Venezuela es algo parecido, aunque la cuestión es más política. Enrique se comió 7 u 8 horas viendo el cajón de Chávez para ver si cobraba, pero no le funcionó.

-Alguna que otra obra le dieron, pero cosas menores.

-Es así: cada vez que Pescarmona amenazó con denunciar alguna cosa del gobierno, le dieron alguna migaja, como los parques eólicos de La Rioja, obras de embalse en Río Tercero, y otras. La pelea con el gobierno nacional impacta en sus negocios con Venezuela.

-Es lo malo de estar enfrentado al gobierno.

-Y, sí, fíjate que otros fueron más vivos e hicieron mucha plata.

-¿Qué quiere decir?

-Se formó un consocio de exportación en La Pampa húmeda de fabricantes de maquinaria agrícola. Vendieron más de lo que valían sus productos, a través de fideicomisos millonarios. El gobierno argentino pagó, alguien hizo el negocio y, en el medio, alguien se quedó con la renta. Muchas empresas hicieron grandes negocios.

-¿Por ejemplo?

-Vassalli es uno de esos casos, aunque hoy está en concurso de acreedores.

-Volviendo a Mendoza, ¿hay chances de remontar la cosa?

-Sí, porque tiene una capacidad de generar empleo y valor agregado muy grande. Hoy la industria factura 20 mil millones de pesos por año. Si tuviéramos los 40 mil trabajadores que teníamos en los 80 podríamos estar mucho mejor.

-¿Qué tan importante fue el sector metalúrgico en la provincia?

-El sector metalúrgico fue en algún momento la segunda actividad de Mendoza, luego del petróleo, hoy estamos cuartos o quintos.

-Pero, como se sabe, hubo un repunte luego de la llegada de los Kirchner.

-El crecimiento que se dio a partir de 2004 no dependió del gobierno, fue la coyuntura, y lo discuto con amigos peronistas.

-Hablando del gobierno, ¿tiene diálogo con funcionarios mendocinos de primera línea?

-Este año, en el mes de febrero, tuvimos una reunión, la última, con el gobernador Francisco Pérez. Le presentamos una declaración de emergencia.

-¿Qué dice ese documento?

-habla de la imposibilidad de vender al exterior, aunque había algunas acciones que podía llevar adelante la provincia. Propusimos cuatro puntos. Por ejemplo, que impulsen misiones comerciales para salir a vender al exterior y para que traigan empresarios a la provincia. Demoraron seis meses pero lo conseguimos, es lo único que conseguimos en realidad. Es a través de dinero que tiene del BID hace dos años. Logramos que ejecutaran una parte de esa partida.

-¿Qué refieren los otros tres puntos del documento?

-El segundo punto habla sobre la problemática del tema China, si seguimos negociando para que los chinos vengan a negociar tecnología nosotros vamos a desaparecer. Por suerte, a los chinos les está yendo mal. Sin embargo, no podemos competir contra ellos, por los costos.

El tercero sobre la situación de Pescarmona: hay 60 o 70 Pymes que dependían de Enrique, que crecieron a la par de Pescarmona. Hoy están con dificultades.

El cuarto tema es el tema fiscal, hay como una extorsión permanente a las empresas por parte del gobierno. Nos están monitoreando permanentemente. Hasta el último centavo.

-¿Y a Cornejo le plantearon estos temas siendo el gobernador electo?

-No nos atiende. Hace un mes que estamos persiguiéndolo. Y eso que queremos ayudarlo, no complicarlo. Pero no lo podemos encontrar, ja ja.